jueves, 25 de julio de 2013

Las palabras pueden mentir, los sentimientos nunca.

Puede que por una vez te dé la razón, puede que  las mentiras nos encanten, que nos encanta pensar que será verdad, que será para siempre, que será precioso y que nada ni nadie nos conseguirá separar, que te comerás la vida con patatas mientras te le comes a besos, que sería de locos pensar que algo fallaría, que sería de locos pensar en un adiós, y por eso, no lo decimos, preferimos una sonrisa, un hasta luego, un par de lágrimas. La luz se apaga, y sí, las palabras mienten…Nos hartamos buscando explicaciones al amor, un número, un 8 tumbado, agua que cae, un parque, un  lugar, un momento y porque no, hasta una mirada. Y no, no es cuestión de demostrar, es cuestión de sentir, siente que  no te olvido, que no hay rencor, que siempre quedarán esos símbolos, esos lugares y esas miradas que nada las sustituye, eso es tuyo, e insustituible. Aunque las palabras mientan, los sentimientos nunca lo hacen, por mucho que nos gustaría que lo hicieran.