Lo nuestro fue una historia que nunca llegó a empezar, un sin fin de comas y signos de exclamación pero sin dos puntos que lo definiesen. Una incógnita infinita, un signo de interrogación constante, unos puntos suspensivos que aún dan que pensar. No supimos ponerle ponerle punto y final o puede que ya estuviese puesto desde el principio, que las dudas y las insinuaciones que nos dábamos ya estuviesen definidas desde que nos conocimos. No supimos ponerle punto y final porque seguramente no lo tenga, porque tus besos y mis caricias siempre serán eternas, porque los hechos no se borran sin más; no en mi memoria. No supimos ponerle punto y final y puede que sea mejor así, acabar con un interrogante que tambalea cada vez que nos miramos, una coma que se esconde si volvemos a hablar o un punto que mira indeciso hacia lo que podría haber sido. No supimos ponerle punto y final ni creo que sepamos nunca, porque sería mejor tachar la última línea del nosotros, olvidar lo que fuimos y volver a ser.
