lunes, 31 de marzo de 2014

La amistad antes que el amor.

Tenemos la mala costumbre de decir que somos la mitad de una naranja, y que tenemos que encontrar a otra mitad para llegar a completarnos a nosotros mismos. Tenemos la mala costumbre de pensar que siempre va a haber otra persona que nos haga completamente felices, que por muy corto que sea el camino la encontraremos. Y bien señores, tenemos esa mala costumbre de pensar en cuentos felices, hacernos ilusiones... y para que nos ha servido? Para llevarnos un chasco cuando nos demos cuenta de que eso son solo cuentos, y que por mucho que queramos pensar que vamos a estar con una persona para siempre, con el poco aguante que tenemos hoy en día, lo dudo mucho.

También tenemos la mala costumbre de pensar que los amigos están ahí para ayudarte, pero sin pensar que nosotros para ellos también lo tenemos que estar. De no valorarlos como amigos. Tenemos la mala costumbre de no contarlos con los dedos, de tener a mil después de que te hayan hecho putada tras putada. Tenemos la mala costumbre de dejarnos de llevar con los que están de verdad y aceptar a los peores. Y tenemos la mala costumbre de quejarnos todo el rato y no tener narices a ayudarlos cuando todo les va mal.

Y bien, tenemos la mala costumbre de no cambiar la forma de pensar, de no darnos cuenta de que en realidad tu media naranja se corresponde con la amistad, no con el amor, porque a un mejor amigo (si es mejor) siempre siempre siempre va a estar ahí, al igual que tu lo vas a estar para él, es esa persona que conoce todos y cada uno de tus defectos y aún así sigue ahí, que conoce al igual tus virtudes, y ese es el que va a estar ahí para siempre, porque ya forma parte de ti al igual que la formas tu de él.

Yo me siento orgullosa de tenerlo, porque ha sido él el que me ha hecho mejorar como persona, el único que sabe todo de mi y aún así sigue estando para ayudarme a pesar de que ya me lo hubiera advertido con anterioridad, es con el que mejores momentos he pasado aunque los peores tampoco se quedan atrás. Es el que me ha hecho abrir los ojos y darme cuenta de que la vida son dos días y que hay que disfrutar de cada uno de ellos y no rallarse por tonterías. Y es él, la única persona con la que si me faltase, yo no podría vivir.

Y bueno brother que yo creo que a estas alturas ya lo sabes todo y no tengo que decirte nada. Y que ya era hora de que te dedicara una parrafada de las mías y mas en este blog. Te quiero mil chiquitín.