Nunca crei que lo que estaba haciendo estaba mal, eso de meterse en los asuntos de una persona. Siempre pensé que el fin justificaba los medios y que si era con tal de ayudar a una persona que quieres todo vale, a pesar de que me dijeran personas que me querían que me querían que ni se me ocurriera.
Siempre he sido de ideas fijas y si pienso una cosa y digo que la voy a hacer, la hago, hasta el final, pase lo que pase y teniendo las consecuencias que puedan tener. Pero las cosas no son así. Cada uno tiene que solucionar sus problemas porque al fin y al cabo el se ha metido en ellos.
Sinceramente no me arrepiento de nada de lo que he hecho porque lo hice con ilusión pensando que podía hacer la vida de otra persona más bonita, y aunque ahora todo haya cambiado a peor, ha sido una experiencia que bueno, tocaba vivir. Un error que ha influido y metido a mucha gente y eso si que no debería haber pasado nunca.
La verdad que no hay mal que por bien no venga porque gracias a ese error he conocido a una persona que nunca imaginé que llegara a ser como es. Una persona que sin conocerme me tendió la mano y me ayudó aún sabiendo que ella también se podía meter en un follón de puta madre. Personas así quedan muy pocas porque aquí cada uno mira por su bien, aunque para ello tengan que pisar a los demás. Esa persona se llama LOLA:
Se que empezamos mal porque cada una miraba por lo suyo como es normal, hasta que nos dimos cuenta de lo que había gracias a la ayuda de la otra. Sinceramente te agradezco todo lo que has hecho por mi, por darme la mano y apoyarme en mi decisión cuando la gente que considero mis amigos no lo hicieron, porque solo miraban por mi bien sin pensar en lo que realmente yo quería hacer. No respetaron mi decisión y muchos la cagaron yéndose de la lengua solo porque no me pasara nada sabiendo que yo en teoría controlaba la situación, pero tú estuviste ahí en las malas y es con lo que me quedo. Nunca había conocido a una persona como tú y me alegro de haberte conocido aunque fuera por eso.
Lo único que te puedo decir es que gracias. Te doy mil gracias por haber hablado conmigo, por protegerme en su momento pero no apartarme de ello; por apoyarme en la decisión que tomé y mil gracias se me quedan cortas.
Gracias por estar ahí cuando nadie estuvo y contarme cosas que otro no tuvieron cojones a decírmelas supuestamente teniéndome cariño en su momento; nunca seré capaz de agradecértelo, porque para mí, es lo mas importante que me han hecho nunca y cuando más lo necesitaba.
Quiero que sepas que voy a estar aquí para lo que necesites, y cuando digo esto es para todo, da igual lo que sea. Y ya veras como al final salimos las dos porque ya te lo dije en su día: no merece la pena.